CIPCA

Centro de Investigación y Promoción del Campesinado

CAMBIO CLIMÁTICO Y CULTIVOS HIDROPÓNICOS EN PIURA

CAMBIO CLIMÁTICO Y  CULTIVOS HIDROPÓNICOS EN PIURA
Ricardo Pineda Milicich Investigador del CIPCA / Artículo publicado en el Suplemento SEMANA
del Diario El Tiempo. Domingo, 24 de mayo de 2015. Pág. 06 y 07.

El calentamiento global afectará más a las regiones que de por sí ya tienen clima cálido y éstas difícilmente soportarán, de manera sustentable, un aumento de temperatura de tan solo un (1) grado centígrado en los próximos 50 años. Se estima que este incremento podría llegar hasta los cinco (5) grados, si no se hace nada al respecto.

A escala global  la producción agrícola podría caer hasta 70 %. Se prevé que para el año 2030 la sobreexplotación de los acuíferos produciría la inviabilidad económica de su uso. Un incremento de la temperatura en los suelos más secos podría provocar la pérdida de hasta un tercio de tierras cultivables, en las regiones tropicales y subtropicales, en donde los cultivos ya están, actualmente, a su máximo de tolerancia de calor.

Para cubrir la demanda de alimentos es necesario un incremento de hasta 55% de producción, a escala mundial, para el año 2030 y de 80% para el 2050. Y para hacer posible este crecimiento se requerirán 185 millones de hectáreas de cultivos de temporal y otros 60 millones de cultivos bajo riego.

La población del mundo cuando nació Cristo era de 250 millones y se mantuvo casi constante durante 1500 años; pero luego, en los últimos 500 años ha sobrepasado los siete mil millones. Cada año se incorporan 150 millones más de comensales y dentro de 50 años seremos el doble de la población actual,  Y por el lado de la oferta de alimentos, ésta cada día se hace más restringida, fundamentalmente por la disminución de tierras aptas para la agricultura.

Ante este tétrico panorama se plantea la necesidad ineludible de optar por alternativas para la producción de alimentos, que no sean solo la de los cultivos convencionales  en los suelos agrícolas. Y una de estas alternativas es la de los cultivos hidropónicos.

Los cultivos hidropónicos son aquellos que desarrollan plantas en una solución nutritiva, sin necesidad del suelo agrícola. En la agricultura convencional las plantas crecen y se desarrollan en el suelo, que les sirve de sostén y medio de abastecimiento de agua, oxígeno y elementos nutritivos esenciales.

En la hidroponía, simplemente se sustituye la función de sostén, del suelo, por un material inerte mineral o sintético (plástico).

Los antecedentes de esta metodología de cultivo, se ubican en  culturas antiguas, como los Aztecas, los Uros, y probablemente otras más, que se desarrollaron alrededor de lagos y humedales. En el caso de los aztecas, que se ubicaron en el lago Texcoco en México, se menciona a las “Chinampas”, que eran plataformas flotantes, de materia vegetal, en las que se sembraban semillas cuyas raíces al atravesar dichas estructuras, llegaban al agua, de donde extraían sus nutrimentos  para producir cosechas.

Hoy en el mundo esta tecnología ha alcanzado extraordinarios niveles de sofisticación y existen empresas con grandes inversiones que manejan módulos hidropónicos muy rentables, en los que, especialmente, se cultivan hortalizas. Inclusive, recientemente, en una ciudad de Estados Unidos se descubrió una gran instalación hidropónica subterránea, clandestina,  en la que se cultivaba marihuana a gran escala. 

Mi primer contacto con los cultivos hidropónicos se dio el año 1968 en el Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas de la OEA, en Turrialba Costa Rica, a donde fui en pos de una maestría. Por aquellos años, era la única institución, en Latinoamérica, donde se podía obtener una maestría en Agronomía. A Turrialba llegaban estudiantes de todo Sud y Centroamérica, incluyendo México; y hasta de Estados Unidos.

En Turrialba dictaba el curso de  Fisiología Vegetal el doctor Hans Muller quien, tenía un invernadero de cultivos hidropónicos, donde, por primera vez en mi vida, pude ver plantas de tomate de más de 2 metros de altura, que producían el equivalente de 700 kg/ha. A mi retorno a la Universidad Nacional de  Piura, vine con toda la intención de investigar esta tecnología. Sin embargo, por circunstancias de la realidad universitaria de entonces, recalé en el Consejo Universitario y el proyecto de cultivos hidropónicos quedo diferido, pero sin que quedara borrada de mi  mente la imagen del invernadero hidropónico del Doctor Muller.

En una segunda salida al extranjero, el año 1977, para continuar con estudios más avanzados, en el Colegio de Posgraduados de la Universidad de Chapingo-México, tomé un segundo contacto con los cultivos hidropónicos y retorné a Piura el año 1980 con el  mismo entusiasmo y firme propósito de investigar sobre ello.  Pero, la historia se repitió y por una nueva crisis institucional de la UNP, recalé, nuevamente, en un organismo de Gobierno, sin tiempo para la investigación.

Recién el año 1987 a raíz de mi año sabático que desarrollé en el CIPCA, dedicado a la investigación del “Fosfocompost un abono organo mineral” y mi subsiguiente pase a esta institución, luego de cesar en la UNP, es que pude abocarme a este viejo empeño de investigación en cultivos hidropónicos.

El Director del CIPCA de entonces, el Padre Vicente Santuc, una extraordinaria  personalidad con una visión de futuro, poco común, acogió con entusiasmo la propuesta y brindó todas las facilidades del caso: se compró un intercambiador iónico, para desalinizar el agua, se acondicionó un área de aproximadamente  50m2 (donde hoy queda la cafetería del CIPCA), posteriormente se construyó un invernadero, con parcelas de cemento, de aproximadamente 100 m2  en la Parcela experimental “La Estancia”  propiedad del CIPCA en los Ejidos, y se inició el Proyecto de investigación en cultivos hidropónicos, que duró casi 10 años  durante los cuales se experimentaron con diferentes tipos de hortalizas (lechuga,  acelga, espinaca, apio, tomate, pepinillo, col, rabanitos etc.) probando diferentes materiales de sostén  (ladrillo, confitillo, arena gruesa, cáscara de arroz, etc.), diferentes composiciones de soluciones nutritivas (inclusive el fosbayovar como fuente de fósforo), distintas frecuencias de aireación, etc.  Existe por lo menos una docena de tesis que realizaron estudiantes de la Universidad Nacional de Piura, sobre este tema, para su graduación profesional.

El CIPCA fue  la institución precursora de los cultivos hidropónicos en Piura y probablemente en el país (inclusive la  Universidad Agraria La Molina se ocupó, seriamente,  de esta tecnología con posterioridad).

Luego de muchos años de estos acontecimientos. El 01 de abril, de este año, fuimos invitados a una presentación de Cultivos Hidropónicos en Mocará, Catacaos, por parte de la Microempresa Leorganics E.I.R.L.

Fue muy satisfactorio constatar que  jóvenes microempresarios piuranos, con el apoyo de  FINCYT, CITE agroindustrial Piura e Innovate Perú, hayan incursionado en una Hidroponía comercial, aun de pequeña escala, en Mocará Catacaos  La exposición que efectuaron se tituló: “Desarrollo de una Línea Prototipo y software de control (pH, CE y Maconutrientes), para un sistema hidropónico NFT, de producción de hortalizas (lechuga, espinaca, acelga) en la ciudad de Piura”. Ya están produciendo hortalizas de hoja y abasteciendo a algunos mercados locales  (nuestros grandes centros comerciales  aún traen sus hortalizas  de Trujillo y hasta de Lima).

En Lima ya existen empresas que desarrollan esta tecnología con gran éxito económico abasteciendo los supermercados  de la capital. Inclusive se tiene el caso de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) que practican cultivos hidropónicos con agua obtenida de la humedad atmosférica, que en Lima es del 98%. Esta experiencia ha llamado la atención de todo el mundo y se ha difundido por la televisión internacional.

Los cultivos hidropónicos ya no son una tecnología del futuro, de la que utilizarían en el mundo subterráneo de Trantor. El calentamiento global y cambio climático nos están trayendo al presente aquel tétrico futuro que imaginó Azimov. Los cultivos hidropónicos, ya son  una opción y obligación inmediata,  ante la cada vez mayor escasez de agua y tierras agrícolas, y el crecimiento incontenible de la población.

Los rendimientos, por unidad de área son extraordinariamente altos y el consumo de agua es muy pequeño, solo lo que la planta utiliza en la formación de su soma y en su transpiración; no hay pérdidas por conducción, infiltración, evaporación etc.

No interesa la calidad del suelo sobre la que se instale la  estructura hidropónica. En  el caso de la experiencia de Mocará son suelos totalmente salinizados en los que no prosperaría  ninguna plantación.

No es una agricultura orgánica, según los rigurosos cánones, y por lo mismo muy discutibles, del Organismo Mundial de Agricultura Orgánica (IFOAM), porque no necesita serlo, pero si cumple con el paradigma ecológico del Desarrollo sostenible que es: no contaminar el ambiente ni degradar los recursos naturales.  

Las Universidades locales debieran ofrecer capacitaciones para difundir esta tecnología, como lo hace la Universidad Nacional Agraria la Molina, que en este momento es el referente a nivel nacional.

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